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miércoles, 8 de mayo de 2013

Negocios en India, Retos y Oportunidades. Medio Ambiente, Energías R

Como negociar en Japón

Como negociar en Japón
10 mandamientos, para el exito de los negocios con Japón
(Jack Seward)
 Personalizar la relación de negocios: Se debe socializar con los japoneses antes de entrar a negociar, asi que debemos aprovechar cualquier oportunidad de invitarlos o invitacion que nos pudieran hacer.
Suavizar el enfoque:
Crear confianza es primordial para la aceptacion de nuestras propuestas.
No obsesionarnos solo con el jefe: En Japón es poco común que el jefe sea el unico en tomar las decisiones, es conveniente sentarse en igual nivel jerarquico.
Conocer sus costumbres: 
Es prudente saber lo basico, asi ellos no se muestren ofendidos ante un extranjero que las desconoce, como por ejemplo, como saludar, como presentarse, evitar el contacto fisico, entre otros. Saber la importancia de las presentaciones:
Es importante que un amigo o conocido en común los relacione, esto nos facilita continuar, esto se considera un compromiso de amistad.
Entender el objetivo: En la mayoria de veces, los Japoneses prefieren alcanzar un nuevo mercado que conocer el valor de las utilidades iniciales, todo debe de girar en el concepto de ''entrar primero, para luego ganar''.
Conocer el proceso de toma de decisiones:
Si conocemos este proceso, podremos ahorrar tiempo y dinero, por lo general los Japoneses son lentos y reflexivos, no toman deciciones apresuradas, no seria extraño que nos tome un año realizar un negocio con ellos.
No confrontar: debemos de mostrarnos calmados ante ellos, exaltarnos podria arruinarnos la negociación. A travez del dialogo y el respeto mutuo, la mayoria de veces por fuera de la mesa de negociación todo se puede solucionar.
No mal interpretar los regalos: Por costumbre los Japoneses, suelen darlos en cualquier momento, y no debemos con fundirlo con algo mas.
Aprender algo del idioma: 
El hecho de que un extranjero se esfuerze por aprender algo de su idioma, es valorado por los japoneses, debemos tener presente que muchas de las palabras o expresiones tienen un significado diferente, dependiendo de la cultura.
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 Lo que algunos empresarios colombianos han definido como lentitud a la hora de tomar decisiones de los japoneses, no es otra cosa que una singular característica de su cultura. Meditar a fondo, observar los pro y contra, proyectar el producto y asegurarse de su alta calidad y competitividad, son aspectos que requieren tiempo de estudio. Es por ello que se necesitará más de un viaje de negocios al Japón para firmar un solo contrato.
“El éxito a la hora de intentar establecer una negociación con los japoneses, radica en saber cómo piensan y cómo van a reaccionar”.
“Hay que partir de la base de que el idioma se constituye en uno de los principales obstáculos; por eso el inglés es de obligatorio uso, como también algunas palabras en japonés para el saludo y etiqueta”. hay que conocer su cultura y entender que en los primeros viajes no se hacen negocios, sino que se siembra para una relación de largo plazo.
El empresario colombiano que vaya al Japón con la idea de cerrar un negocio en su primera visita, va por muy mal camino”, asegura Infante.
Los japoneses son extremadamente cordiales, y cuando escuchan a alguien todo el tiempo están asintiendo, lo que se mal interpreta como un sí a la propuesta de negocio.
Ellos simplemente están expresando que están atentos, escuchando, pero a la vez están calculando, proyectando; por ello se dice que con los japoneses nunca se sabe, pues una cosa es lo que muestran y otra lo que piensan.
Los japoneses se quedan callados, observan, piensan... y después responden si les interesa o no. 
Esos espacios de silencio no deben ser mal interpretados, sencillamente, su tiempo interior tiene un ritmo más lento, son muy metódicos y piensan a largo plazo.
Por ello, otro de los secretos para tener una negociación exitosa, es tener mucha paciencia.
Mientras que para los occidentales disculparse es señal de debilidad, para los orientales es de extremada cortesía disculparse y agradecer todo el tiempo; de hecho, lo hacen antes de haberse equivocado, lo que erradamente se interpreta como un acto de debilidad.
Para los japoneses el espíritu de grupo se encuentra muy arraigado, así es que en los negocios actúan en grupo y deciden en grupo. Las reuniones de negocios se realizan con un equipo numeroso de personas, mientras el colombiano asiste solo. Se aconseja que asistan mas de una persona a la negociación. En la mesa de negociación hay que tener en cuenta que el japonés llega con la idea de ganar o ganar, por lo tanto, no se deben destapar todas las cartas, ni ofrecer todas las opciones de entrada. Tampoco se debe proponer una única estrategia de negocios, debido a que a ellos no les gusta sentirse acorralados, ni negociar bajo presión. Algunas de las pistas que dan los japoneses para saber que todo va por buen camino son: hacen muchas preguntas, solicitan que les amplíen la información, piden detalles, abren espacios de socialización, hablan de dinero, finalmente concretan fechas y términos especiales de la firma del contrato.
En la mesa de negociación. los japoneses llegan a las citas con algunos minutos de antelacion. Hacer lo mismo es mensaje de seriedad y respeto.
No menosprecie la puntualidad y si sufre algun retraso explicable conviene llamar para solicitar aplazamiento. Al saludad espere el comportamiento de los japoneses: uno los saludaran con una inclinacion y otros le daran la mano proceder de la misma forma.
El grado de inclinacion al saludar indica la posicion de la otra persona, su gerarquia con respecto a quien saluda.
La persona que se presentadebe inclinarce mas que a alquel que se dirige.
En este ritual los hombre colocan sus manos a los costados y las mujeres en la parte frontal de los muslos. la mirada se mantiene en el suelo, el contacto visual demuestra descortesia y falta de humildad. Luego, el anfitrion de mayor rango comensara a entregar su targerta a los visitantes comensando por el de mayor categoria. es importante llevar targertas de presentancion preferiblemente con alta calidad de impresión en ingles por un lado y en japones por el otro, si se utiliza logos llevarlos por medio virtual. Se entregan sostenidas por las dos manos, de pie y con una pequeña inclinacion de la cabeza, al recibirlas debe de leerlas detenidamente y luego colocarlas en la mesa. Es necesaria el uno de un interprete, debe contratar uno para no tener que recurrir al que tendra la contraparte japonesa asi hablen correctamente el ingles u otra lengua se sienten mas a gusto hablando en su propia lengua. No se recomienta ir de inmediato al grano. puede comenzar con temas sobre el clima, tema favorito para los japoneses, impresiones sobre la ciudad, algo del idioma o el significado del nombre de la empresa anfitriona. Es recomendable usar traje oscuro y corbata. Si se trata de ofrecer un producto o servicio lo usual es demostrar que la oferta se adapta al exigente mercado japones y que se esta en capacidad de enfrentarlo con exito. el empresario japones no toma decisiones audaces ni apresuradas. por lo general, es profundamente reflexivo, estudia varias veces una propuesta por halagadora que sea y espera el mejor momento para tomar la decision. No es conveniente tratar de acelerar las conversaciones para lograr la culminacion de la transaccion ya que para ellos la paciencia es una virtud. Por lo tanto, el extrangero no debe demostrar impaciencia. Lo mejor sera conservar la tranquilidad para lograr el consenso. Es inutil intentar metodos persuasivos para cambiar una posicion en la mesa, los japoneses nunca crean falsas espectativas, el trabajo en equipo es fundamental. Los japoneses buscan relaciones estrategicas de largo plazo y para estas escogen un socio que no tenga mayor interez almercado spot.
Durante la negociación ponen a prueba la paciencia de la contraparte, hay que perseverar y seguir adelante.
La experiencia indica que aquellos que siguen este camino tienen éxito 
En la boca del japones nunca verás un NO rotundo, pero no debes confundir un asentamiento de cabeza con como aceptación ya que es una manera educada de expresar atención.
 Ellos no solo analizan la oferta sino también al oferente.
Es útil tomar notas durante la negociación y mostrar una actitud profesional.
A ellos les agrada compartir la información sobre las empresas pero nunca sobrepasarse en la curiosidad, mentir es inutil ya que la duración que puede llevar una negocio da tiempo a que se verifique la información  Aceptar modificaciones en los productos para acomodarlos en el mercado japones demuestra compromiso y disposición para realizar tratos de largo plazo.

Trabajar a la par con ellos implica la aceptación de su cultura. para ellos en una mesa de negociación solo se presenta peticiones y se logra información adicional sobre la contra parte. la verdadera decision se toma internamente donde el equipo evalúa.
Es mejor proyectar una imagen de hombre de mundo, interesado en temas locales, ademas del de los negocios. Aprender algunas excepciones japonesas ayudan a romper el hielo y a establecer lazos de entendimiento y aprecio.

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jueves, 18 de abril de 2013

Teoría Agencia on Scribd por Raúl Fernández Vinces

Teoría Agencia by Raúl Fernández Vinces

FACILITACIÓN DEL COMERCIO: ORGANIZACIONES INTERGUBERNAMENTALES


Labor sobre la facilitación del comercio realizada por las organizaciones intergubernamentalesLa labor sobre la facilitación del comercio realizada a lo largo de varios decenios por organizaciones tales como la UNCTAD, la CEPE/Naciones Unidas (actualmente por conducto del CEFACT/Naciones Unidas) o laOMA.

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Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (La UNCTAD) volver al principio

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miércoles, 17 de abril de 2013

Ronald Coase fundador del Análisis Económico del Derecho y de la “Nueva Economía Institucional”

Ronald Coase es considerado el fundador del Análisis Económico del Derecho y de la “Nueva Economía Institucional”, habiendo recibido el premio Nobel de Economía en 1991. Algunas personas les sonará familiar este nombre por diversos motivos, uno de los cuales es el reconocimiento explícito que suele hacer Hernando de Soto a su influencia e incluso el comentario que hizo Coase del libro de De Soto “El Misterio del Capital”. Sin embargo, los aportes de Coase a la teoría económica y, más en general al análisis de las instituciones y organizaciones, es múltiple y va más allá de algunas ideas divulgadas hasta el cansancio por algunos de sus discípulos.

Ronald Harry Coase nació en Willensden Reino Unido. Es hijo de dos empleados de correos. Estudió en la London School of Economics donde se graduó en 1932 y empezó a trabajar como profesor en la Dundee School of Economics and Commerce (1932-1934), en la Universidad de Liverpool (1934 -1935) y en la London School of Economics (1935-1939 y 1946-1951). Emigró a Estados Unidos, trabajando en la Universidad de Buffalo (en el Center for Advanced Studies in the Behavioral Sciences), en la Universidad de Virginia y a partir de 1964 en la Universidad de Chicago en la escuela de leyes. Fue editor de la revista “Law and Economics” de 1964 a 1982.

El primer artículo famoso de Coase fue el denominado “The Nature of the Firm” (“La Naturaleza de la Empresa”), escrito en 1937 para la revista Economica. En este examina de una forma documentada y original las diferentes teorías que pretendían explicar el origen de la empresa, demostrando que todas fallaban en ese propósito puesto que les faltaba considerar las formas alternativas en las cuales se podían organizar las actividades económicas. Así, las explicaciones de la generación de economías de escala, de ganancias por la especialización (propuesta por Adam Smith y desarrollada por Maurice Dobb), la del manejo de riesgos de Frank Knight y otras eran insuficientes para explicar de forma lógica porqué surgían las empresas, cómo se explicaban sus límites (porqué no hay una sola gran empresa) y que sucede en su interior. Lo que les faltaba a estas teorías era considerar que existen costos de organizar de forma interna las actividades pero que también existen costos de usar el mercado, a lo que denominó “costos de transacción”. Estos costos incluyen desde el tiempo necesario para identificar el producto que se va a comprar, incluyendo la calidad, hasta el costo de hacer respetar los contratos y protegerse del oportunismo. Este costo se incrementa cuanto más específicas son las transacciones..

Entre los discípulos de Coase destacan Oliver E. Williamson, premio nobel de economía en el año 2009, quien ha desarrollado el cuerpo teórico de la teoría de los costos de transacción y ha mostrado su poder de análisis desde temas de organización industrial hasta el funcionamiento del mercado laboral, tal como lo muestra su espléndido libro “Las Instituciones Económicas del Capitalismo” de 1985. Sin embargo, algunas explicaciones dadas por Williamson a casos emblemáticos como la fusión entre General Motors y la empresa que le proveía carrocerías (Fisher Body) han sido bastantes diferentes y ha dado origen a uno de los últimos artículos académicos escritos por Coase en el año 2000 ( “The Acquisition of Fisher Body” by General Motors, publicado en el Journal of Law and Economics) donde argumenta que la fusión más que a problemas de oportunismo de los hermanos Fisher se debió a problemas de coordinación intrínsecos a estas transacciones.

Estas ideas y otras fueron desarrolladas con mayor detalle en su artículo de 1960 en el Journal of Law and Economics llamado “El Problema del Costo Social” (The Problem of Social Cost), considerado el artículo más citado en la literatura económica donde argumenta que cualquier sistema de asignación de precios tiene un costo y que es posible hacer un análisis económico de las reglas, las formas de organización y los métodos de pago.

El aporte más conocido de Coase, y más bien puntual dentro de su teoría, es el famoso “Teorema de Coase”, llamado así por su amigo George Stigler de la Universidad de Chicago. Este “teorema”(nunca fue formulado de forma analítica), se inserta dentro de la discusión de un fenómeno denominado en economía como “externalidades”, las cuales consisten en efectos de las actividades económicas no considerados en el sistema de precios sobre otros agentes, siendo el caso típico es de la contaminación ambiental. Una primera propuesta a estos problemas fue dada por el profesor Pigou quien proponía justificar la intervención del Estado mediante la imposición a quien contamina. Coase critica este argumento por varias razones. La primera es que la recaudación del impuesto difícilmente va a ir a los perjudicados. Segundo, si se ponen impuestos con este motivo también tendrían que establecerse subvenciones Tercero, es necesario identificar bien la magnitud del impuesto porque con un impuesto sobre una externalidad negativa ésta disminuirá. Pero no siempre es deseable eliminar toda la externalidad, porque es posible que lo que se gane con ello sea menos de lo que se pierde con la eliminación de la actividad productora de externalidades. Ante ello plantea una situación hipotética de dos agentes, (A y B), donde A causa una externalidad al agente B y es responsabilizado por estos daños (porque así lo establecen los tribunales). A puede compensar a B de tal manera que lo que pierda B por seguir llevándose a cabo la actividad (ya sea de producción o de consumo) generadora de la externalidad (o debido a los gastos por protegerse de la misma), sean menores que lo que gana como consecuencia de la compensación o indemnización por parte de A; mientras que el pago que realiza A deberá ser inferior a la pérdida que podría tener si tuviera que cesar su actividad o trasladarse a otro lugar para efectuarla. Es decir, en ausencia de costos de transacción y con derechos de propiedad bien definidos (más debía decirse como indican algunos “derechos de apropiación”) es posible que por medio de la negociación los agentes lleguen a una solución de la externalidad que reduzca el costo social y revele mejor sus preferencias. Esta “solución” dio origen a una serie de críticas y análisis, incluyendo las realizadas por Samuelson, las cuales sería largo discutir en este breve artículo.

Coase siempre estuvo interesado también en los servicios públicos, quizá por el trabajo de sus padres, habiendo realizado artículos sobre fijación de precios en el caso de correos, los faros y las emisoras públicas de radio, siendo destacada su crítica a la fijación de precios basada en los costos marginales para los servicios públicos. Como se recordará en los años treinta surgieron una serie de discusiones sobre cómo fijar precios a los servicios públicos donde había importantes economías de escala y ámbito y operadores que tenían características de monopolio natural (es decir donde era eficiente que exista un solo operador).

En su artículo “The Marginal Cost Controversy” de 1946, publicado en la revista Economica, argumenta que cobrar sólo el costo marginal (que la teoría estándar indica como la primera opción para maximizar el bienestar), haría necesario que los costos no cubiertos por el monopolista (se sabe que en estos casos el costo medio es mayor que el marginal), tendrían que ser cubiertos con ingresos de impuestos u otra fuente de financiamiento lo cual tiene un costo de oportunidad de uso de los fondos públicos. Ello podría hacer que se terminen financiando proyectos que no son rentables socialmente debido a que no se cobra en el sistema de precios todos los costos del proyecto. Ante ello planteó un esquema de tarifas en dos partes, cobrar el costo marginal por el consumo de cada unidad y cobrar un cargo fijo que se destine a financiar los costos fijos no cubiertos. Como se demostró posteriormente este sistema era óptimo y aseguraba la rentabilidad social de los proyectos siempre que los consumidores fueran homógeneos. En este caso, la mejor forma de asegurarse si valía la pena o no realizar la obra era ver si los consumidores estaban dispuestos a pagar el cargo fijo, es decir que el bienestar generado sea mayor que el costo no cubierto cobrando el costo marginal.

Ronald Coase también tuvo gran influencia en la reforma del sistema de reparto de licencias del espectro electromagnético para la radio, gracias a su artículo The Federal Communications Commission (1959) donde criticaba el mecanismo de concesión de licencias, proponiendo que los derechos de propiedad eran un método de asignar el espectro a los usuarios.

Otra de sus contribuciones importante es la “Conjetura de Coase”, plasmado en su artículo Durability and Monopoly” publicado en 1972 en el Journal of Law and Economics, donde argumenta de manera más bien informal sobre los monopolistas de productos perecederos. Indica que estos no tienen mayor poder de mercado porque son incapaces hacer creíbles sus compromisos de no bajar los precios en periodos futuros.

Revisando los artículos de Coase uno puede notar que no usa ecuaciones en sus argumentos (pero sí algunos gráficos muy novedosos para su época como los de su artículo “Monopoly Pricing with Interrelated Costs and Demands” en la revista Economica de 1946), lo cual ya no es usual en economía en la actualidad, y que nos hace recordar que lo más importante después de todo son las ideas claras y bien argumentadas, así como la profundidad de la visión de cada tema.

Un link al Ronald Coase Institute

La lectura de Coase cuando le dieron el Premio Nobel en 1991

Fuente

Dos vertientes: el análisis microeconómico y el derecho. Ronald Coase, a cuarenta años de un artículo por Alberto José Figueras

Coase fue posiblemente el primero en avanzar, con apenas 27 años de edad, en la dilucidación sobre las causas que dan lugar a la presencia de empresas (una «visible mano» ordenadora) en un entorno en que opera la «mano invisible» del mercado. La empresa emerge en su análisis, como organización jerárquica cuando los costos de transacción entre partes contratantes son elevados. Se adentraba, así tempranamente, en el estudio de los costos de transacción y los efectos de los derechos de propiedad.

Coase aproximaba de tal modo, dos vertientes: el análisis microeconómico y el derecho. 

Ahora bien, en la realidad social se pueden distinguir mercados explícitos y mercados implícitos.
 Los primeros resultan ser aquéllos en los cuales se negocian la mayoría de los bienes y servicios que podemos imaginar.
Los mercados implícitos, por su parte, incluyen las actividades que padecen “ausencia de mercado» (el delito, por ejemplo).
Desde ya que la historia del pensamiento económico está colmada de elaboraciones sobre los mercados explícitos, manifiestos; sin embargo, el análisis económico también se ha aplicado desde los primeros tiempos de la etapa científica a revelar la operatoria de las actividades con “ausencia de mercado”.
Baste mencionar la idea utilitarista de Bentham, aplicada a la comprensión del crimen, o la señera obra de Cesare Beccaria, «De los delitos y las penas», que abriera las puertas al derecho penal moderno al trabajar la relación entre incentivos (o castigos) y el comportamiento de los criminales(1 ).
Aquellas obras fueron los primeros vínculos del análisis económico moderno con el derecho.

1 Un interesante antecedente, por lo vernáculo y centenario, lo constituye la obra del Padre Pedro de Oñate(1567-1646), autor de “De Contractibus”(Roma, 1646), escrita posiblemente en nuestra Córdoba, donde residiera como Superior Provincial de la Orden Jesuita. Interesante, dijimos, si bien no era un análisis económico del derecho, sino más bien algunos apuntes económicos desde el derecho.
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A diferencia de lo habitual en nuestro tiempo, Ronald Coase no se distinguió por presentaciones sofisticadas sino por la hoy poco común inclinación por afinar ideas en un análisis “exclusivamente” conceptual.
Por lo general, en el lenguaje corriente se utilizan vocablos con acepciones distantes de las que poseen en la jerga de una especialidad. Tal es el caso de las palabras fuerza, energía y potencia, que en la física designan conceptos totalmente diferentes. No obstante, la falta de comprensión del tema hace que en el hablar coloquial sea muy común utilizar estas palabras como si fueran estrictos sinónimos, alejándose así de las precisiones técnicas.
Algo similar acontece con el concepto de costo. A menudo la gente no consigue aprehender la idea del costo económico como “alternativo” o “de oportunidad”. Ni qué hablar de afinar la puntería y precisar la existencia de costos de transacción. Precisamente Coase se ocupó de ello en el artículo que hoy recordamos (que viera la luz en 1961, pero con pie de imprenta de 1960)



TEORIA DE LA AGENCIA O DE LA FIRMA



Partes: 123
    1. Marco Teórico
    2. Ley de Gresham e Información Asimétrica
    3. Costos de Agencia
    4. Acuerdos Contractuales
    5. Rasgos Distintivos del Empleado y el Directivo
    6. Problemas de Agencia
    7. Mecanismos de Solución de los Problemas de Agencia
    8. Algunas investigaciones sobre la Teoría de la Firma y sus resultados
    9. Conclusiones y Resumen
    10. Bibliografía
    Una revisión y ampliación del contenido del texto del Dr. José Pérez Montenegro
    TEORIA DE LA AGENCIA O DE LA FIRMA
    La necesidad de entender el ¿porqué existen las firmas o agencias?, ¿qué determina su ámbito de acción?, y ¿cuáles son los procesos para la toma de decisiones por parte de los administradores de las empresas?, ha sido la base para el desarrollo de la Teoría de la Agencia como una de las Teoríasfundamentales de las Finanzas. En 1936, Ronald Coase trataba de responder ¿Por qué existen las firmas? De acuerdo a Coase, la firma existe por su habilidad para economizar en ciertos costos del uso del mercado y, por lo tanto, la organización de determinada actividad económica se realizará dentro de una firma, si los costos de coordinar la producción dentro de ella son menores que los costos en que se tendría que incurrir si se compra el insumo a través del mercado[1]Así, cuando un empresario decide establecer una firma lo hace porque estima que la producción interna de un bien oservicio puede ser más eficiente que la obtención de éstos a través del mercado. Un razonamiento similar surge cuando un empresario decide expandir o aminorar la integración vertical de su empresa, o entrar en una nueva línea de negocio[2]
    Varias teorías de la firma, han surgido a partir del trabajo de Coase. El trabajo de Tarzijan[3](2003) revisa la mayoría de estas teorías, muchas de las que corresponden a líneas de pensamiento, generalmente complementarias, que se van integrando unas con otras, dándole forma y contexto a este fenómeno tan complejo y cambiante, como es la Firma o Agencia, cuyos pilares fundamentales de acuerdo a la Teoría de Coase son: los costos decoordinación de organizar las actividades dentro de la firma y los costos de transacción de pasar por el mercado. El significativo aporte de Coase consiste en su proposición básica acerca de la importancia de los costos de coordinación y transacción y esto, más de 60 años después de su contribución original, se mantiene plenamente vigente. Desde esta perspectiva, no habría teorías diversas, sino más bien una teoría para un fenómeno complejo.
    De acuerdo con la economía neoclásica tradicional, los agentes interactúan entre sí a través de los mercados. Este enfoque recurre a algunaspresunciones básicas, tales como las de la posibilidad de una previsión y de un conocimiento perfecto. Durante los años sesenta hizo su aparición una rama de la microeconomía, la Teoría de la Firma, bajo el liderazgo de Bearle, Means (1970), basada en la teoría de Ronald Coase de 1936. El tema central de esta nueva teoría fue el estudio de las razones que explican la existencia de firmas con personal y autoridades propias. Con la Teoría de la Firma se desarrolló un nuevo cuerpo de conocimientos, que fue denominado Nueva Economía Institucional (New Institutional Economics –NIE- ), cuya característica central que la distingue de la economía neoclásica es la que se refiere a la incertidumbre económica, que se opone a las presunciones de previsión y de conocimientos perfectos.
    Sin embargo, la NIE, presenta tres enfoques que compiten entre sí:
    En este aporte se revisa la Teoría de la Firma desde la perspectiva de la Academia, a manera de introducir actualizaciones al trabajo realizado por el Doctor José Pérez Montenegro, sobre este importante tema. Está dedicado a profesionales y estudiantes de la especialidad en Finanzas Corporativas, ya que la Teoría de la Firma conforma una parte estructural de Teoría de las Finanzas, que tuvo su origen en 1936 con el trabajo de Ronald Coase. Elanálisis de este tema a través de investigaciones posteriores, de las cuales han hecho merito las de James Alexander Mirrlees, lo que le hizo acreedor al Premio Nobel de Economía en 1996, y las de George Akerlof, Michael Spence, y Joseph Stiglitz, para que también se hayan hecho acreedores al Premio Nobel de Economía en 2002, por su contribución para analizar las fallas del mercado, los mecanismos de precios en los mercados agrícolas, financieros y de trabajo, son muestra de la importancia y validez que ha tomado la Teoría de la Firma y dentro de ella la asimetría de la información en los mercados.


    Partes: 123

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