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miércoles, 16 de septiembre de 2015

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL COMERCIO . GENTES Y COMERCIO GLOBALIZADO Paco Montes

A lo largo de la década de los noventa el concepto de globalización o mundialización , como se quiera ( no obstante, hay más formas para referirnos a lo mismo ), no sólo ha ido cogiendo fuerza en los medios de comunicación, como otras tantas cosas , o en los discursos oficiales de distintas instituciones y gobiernos, sino que parece, o al menos a mí me lo parece, haberse instalado en nuestras vidas de forma silenciosa, como si fuera algo cotidiano y, al parecer único, algo contra lo cuál no parece poderse hacer nada porque : "es lo que hay " , porque se nos vende la idea de que no hay otra alternativa, de que todo el mundo está dentro, en definitiva, de que no hay nada mejor.

Cabría preguntarse tantas cosas acerca de ésto, acerca de lo que se supone "tan bueno" para tod@s, acerca de esas bonitas (para algunos) cifras macroeconómicas detrás de las cuales no se ve , o no se quiere ver que hay gente, que las decisiones económicas no pueden ir separadas de las personas; acerca de palabras tan rimbombantes y pomposas como "la liberalización del comercio mundial nos beneficiará a tod@s ", acerca de políticas económicas dictadas por el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el BM (Banco Mundial), cuyas recomendaciones parecen ir más encaminadas a que los países del Sur (o no del Sur) obtengan liquidez para así poder pagar intereses de Deuda Externa (por ejemplo, promoviendo el desarrollo a través del abuso de las exportaciones sin pensar en lo que eso supone en la sobreexplotación de los recursos naturales de esos países) que a buscar un verdadero desarrollo de las gentes y los pueblos de esos lugares). Y podríamos seguir preguntándonos acerca de muchas cuestiones de este proceso globalizador económico, donde lo prioritario es lo cuantitativo, el beneficio y la maximización. Con esto último está íntimamente relacionada la idea de una progresiva y mayor desregularización (liberalización) del comercio mundial, que pretende abarcar prácticamente (o sin prácticamente) todos los temas, desde la reducción de tarifas arancelarias (de lo que se venia ocupando el antiguo GATT) a, por ejemplo, acuerdos TRIPs (Acuerdo sobre Aspectos Relativos al Comercio de los Derechos de Propiedad Intelectual) sobre patentes (procesos microbiológicos y genes incluidos), donde los grandes beneficiados no son otros que las grandes corporaciones transnacionales, con los gobiernos de los países ricos como cómplices pasivos (o activos, según se mire), anteponiendo las reglas del libre mercado a consideraciones sociales, ecológicas (no parecen darse cuenta que los recursos son limitados), culturales y humanas.

Y bueno , ¿qué pinta la Organización Mundial del Comercio (OMC) en todo esto?, pues pinta y mucho, tiene un papel fundamental en lo que es la articulación de todo el tinglao de la mundialización, está encargada de velar por el libre flujo de comercio y, se presentó en la Ronda del Milenio de Seattle del 30 de Noviembre con una agenda de negociaciones amplisima (servicios, aranceles industriales, agricultura, transgénicos, patentes sobre la vida, facilitación del comercio por reducción de costos ambientales y normas laborales, etc.....) donde incluso volvió a intentar meterse el tema del libre flujo de inversiones después del rechazo del AMI (Acuerdo Multilateral de Inversiones) meses atrás. Sin los mercados más desregularizados la mundialización se ve frenada, encuentra obstáculos , obstáculos que, curiosamente son del tipo: conservación del medioambiente, desarrollo agrícola sostenible (hay alimentos para todo el mundo), principio de precaución en el tema de transgénicos, de la carne hormonada procedente de EEUU,....... (temas que tienen que ver con la salud pública; ni siquiera tienen obligación de etiquetar los alimentos transgénicos), protección social, normas laborales, desarrollo local de pueblos a todos los niveles - un ejemplo claro de esto son las comunidades indígenas- , diversidad cultural, etc......... ; y claro, echando un vistazo a los "obstáculos" que frenan ese avance, ¿no deberían ser precisamente esos "obstáculos" los que deberíamos de buscar tod@s, y por supuesto, deberían de buscar cualquier decisión económica y política tomada a cualquier nivel? La OMC nace después de la última ronda de negociaciones del GATT, la Ronda Uruguay (1986-1993), y tiene un poder efectivo mucho mayor que su predecesor, el propio GATT.
Ya hemos visto que su papel es el de desregularizar más y más el sistema de comercio mundial con lo que los mecanismos de control van desmantelándose y las desigualdades ya existentes debidas al actual sistema económico van agrandándose porque no se comercia pensando en el desarrollo integral de los pueblos y sus gentes, se comercia pensando en lo cuantitativo, en el beneficio, parece que en el sistema mundial de comercio se haya avanzado y, se esté avanzando a favor de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales (se pretende avanzar más en la Ronda del Milenio de Seattle) en lugar de dar pasos hacia el desarrollo sostenible de pueblos y entorno; porque claro, por ejemplo, en base a la competencia internacional, las transnacionales tienen "argumentos" para trasladar capital y empleos a otros lugares donde encontrar normas laborales más flexibles y estándares medioambientales más bajos.

Cosa muy curiosa es darse cuenta que la OMC no es algo abstracto, está integrada por 134 países - que serían EEUU, la UE, Canadá, Japón......., y los restantes, agrupados eso sí en diferentes niveles (no son lo mismo Argentina o Australia que cualquier país del Africa Sub- Sahariana); como os podéis imaginar esta estratificación de los países tiene mucho que ver a la hora de sentarse a negociar y llegar a acuerdos, en unos casos y aceptar acuerdos, en otros -, sin olvidarnos de los potentes grupos de presión de las grandes multinacionales que también andan por los pasillos y las mesas de negociaciones de la OMC.
No obstante el instrumento más poderoso de la OMC es su tribunal de resolución de conflictos mediante el cuál los estados miembros se ven obligados a acatar las normas de la OMC; por poner un ejemplo, la UE no deja entrar en su mercado la carne hormonada procedente de EEUU sin antes hacer una evaluación científico-sanitaria de sus propiedades, aplicando así el principio de precaución (el cuál debería estar presente también en todo el tema referido a los alimentos transgénicos ); lo que hace EEUU es denunciar a la UE ante dicho tribunal aludiendo que, al no dejar entrar esa carne está yendo en contra de las reglas del libre comercio. La OMC y su tribunal de resolución de conflictos (compuesto por burócratas asignados, no elegidos; viéndose así el carácter antidemocrático de la organización) dictaminarón que los EEUU tenían razón y que la UE debía permitir que esa carne se comercializase dentro de sus fronteras en contra de los intereses de los consumidores y a favor de los de las grandes empresas productoras. No obstante, la UE no ha permitido la entrada de esa carne pero para ello, debe estar pagando una multa debido a la resolución adoptada por la OMC.
No es descabellado preguntarse entonces si los gobiernos de los distintos países están o no subordinados a la OMC en todo lo relativo al comercio, porque claro, viendo las decisiones tomadas en este tema y otros, como el de la guerra de los plátanos,(a favor de Chiquita), ya no se sabe muy bien (o se sabe perfectamente) hacia donde vamos.
La ronda de negociaciones que pretendía iniciarse en Seattle, a parte de introducir en su agenda amplísimos temas, ha dejado bien claro las divisiones y discrepancias entre prácticamente todas las partes negociadoras. Pone de manifiesto el caos de intereses existentes; los intereses están cada vez más fragmentados en todas las partes del mundo, dentro de todos los países y lugares y, se debe sobre todo, en mi opinión, al proceso de mundialización en el que estamos inmersos; globalización y fragmentación van unidos, se va destruyendo poco a poco el tejido productivo local (un ejemplo bien claro es el de los pequeños agricultores) y nos hacemos más dependientes.
Hay fragmentación también a nivel social, hay sociedades o lugares donde no hay prácticamente acceso a la educación pero sí a una televisión. 
Se ve también como hay claros enfrentamientos comerciales entre EEUU y la UE en temas tan relevantes como agricultura, incluidos como no, los alimentos transgénicos, donde los norteamericanos pretenden liberalizar el sector por completo (no se, pero no creo que sea lo mismo comerciar con alimentos que con las piezas del último modelo de supercoche), viendo en él sólo intereses comerciales.
Algo revelador, creo yo, de esta voragine, es ver cómo los países del Sur se revelan contra todo lo que sea pedir mejoras de las condiciones laborales y aumentos de los estándares medioambientales de esos países, poque de ser así dicen, se verían totalmente fuera del juego. Nos están diciendo que la única manera de seguir "jugando" es su capacidad de atraer inversiones en base a sus bajos niveles de exigencia tanto a nivel laboral como ambiental.

Hay muchas cosas que rechinan en todo esto, muchísimas.
Mi intención no es sacralizar al comercio, no creo que el comercio sea malo en sí mismo, no creo que estemos debatiendo sobre si el comercio es bueno o malo (tiene sus cosas buenas y sus cosas malas sobre las cuales podríamos discutir, sería otro debate quizás); eso sí, un libre comercio donde las leyes del mercado estén por encima de las sociedades y sus gentes no se puede admitir.
Un comercio que sólo pretende comerciar, sin mirar las necesidades de los pueblos, sin tener en cuenta ninguna consideración social, ambiental, cultural, de salud, de desarrollo de los pueblos, sin tener en cuenta que los recursos son limitados y que no se trata de consumir por consumir sino buscar un consumo cada vez más responsable, no puede ser bueno.
Un comercio donde él más fuerte es él que gana, no puede ser bueno.
El 30 de Noviembre de 1999 en Seattle se juntaron cerca de 60.000 personas, dentro de todo tipo de colectivos para protestar contra la Ronda del Milenio, contra la OMC, contra el actual sistema de comercio, y en el que además se quería profundizar en lugar de pararse, y pensar ¿qué estamos consiguiendo?, ¿a dónde vamos?; se juntaron para decir que las cosas no pueden ni deben seguir así, que el mundo no es una mercancía más, que no todo se puede mercantilizar, y que hay que mirar hacia otros lados, que hay que buscar otros caminos. Seattle pretendía ser la confirmación del proceso globalizador, pero se han oído las voces de los que pensamos que la vida no puede reducirse a una mercancía, de los que pensamos que el comercio no puede regirse solamente por las leyes del mercado. Lo que paso en Seattle es muy significativo desde el punto de coordinación a nivel internacional, no creo que se haya exagerado el acontecimiento, creo mas bien que, aunque la coordinación entre sindicatos, ecologistas, agricultores,........, es complicada de cara a una tarea continuada, sí ha funcionado bien de cara a un objetivo concreto (parar una cumbre y todo lo que rodea a esa cumbre).
Creo que hay que ser optimistas, porque no, internet puede jugar un papel importante a la hora de conocerse, de discutir propuestas, de ver puntos de vista.

Evidentemente, requiere un esfuerzo grandísimo, pero también es evidente que hay muchos puntos en común. Creo, para terminar, que la sociedad civil, las gentes, debemos de seguir organizandonos para protestar a la vez que ofrecer alternativas a este sistema económico que promueve tanta desigualdad entre los distintos pueblos y dentro de ellos mismos.
Es fundamental darse cuenta que se pueden hacer cosas, que se pueden dar a conocer distintas realidades (no sólo la que nos venden) y distintos modos de ver la vida. No se nos pueden olvidar los pueblos, las gentes.

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